27 mar. 2012

Tecnología y esas cosas

Sésame: Hola Cannelle, te aviso que esta entrada la empiezo desde  mi sofá con el portátil (que no iPad) y a una hora siestera de un sábado... 
Cannelle: No puede salir nada bueno...
S: A ver, a ver, espera a oír lo que te propongo, ¿Qué te parecería hablar de los artilugios tecnológicos que son el must de los/las modernas? (Por cierto, ¿qué ha pasado con aquello de poner l@s que tan de moda estuvo hace unos años?)
C: Sigue, sigue, puede resultar interesante...
S: Pues mira, a mi es que me tiene intrigadísima cómo se ponen de moda ciertas cosas. Hagamos tu y yo una lista de esas que tanto me gustan...

1. El reloj Casio: ¿Qué podemos esperar de una época en la que lo más de lo más es llevar un reloj dorado/plateado que creíamos desaparecido hace veintitantos años? Tenemos iPhones y teléfonos de alta tecnología, pero mola ver la hora en un reloj que tiene tecnología puntera de los ochenta.
 

2. Las cámaras Lomo o Polaroid: Para ser sinceras, debemos confesar que ambas tenemos cámaras de este tipo pero.. después de tanta tecnología en nuestras vidas, ¿cómo podemos explicar el hecho de que volvamos a usar película fotográfica, cámaras más que analógicas y carguemos con un peso terrible cuando vamos de excursión? Sólo tiene una explicación aunque queramos negarlo ¡Somos modernas!




cámaras analógicas de Lomography

Foto de Cannelle

3. iPad/iPhone/iPod/Mac: Cualquier moderno que se precie debe tener como mínimo uno de estos aparatos y rezar a San Steve Jobs al menos un par de veces al día, además debe comentar a todo aquel que quiera oírlo que su vida sería vacía y nimia sin los aparatitos de la manzana, despotricar de los pc's y de cualquier teléfono que no lleve una i delante. 
(Sésame: Si, tengo un iPhone y un iPod y mi vida sería vacía y nimia sin ellos, y no hablemos de cuando no funciona el 3G)




4. Tocadiscos de Vinilo: Entiendo que los discos de vinilo suenan muy bien, más auténtico, y que se tienen que escuchar los vinilos que teníamos en casa cuando éramos pequeños y por tanto mola tener uno pero, es que al final se han apuntado a la moda todos los grupos modernillos tipo Primavera Sound y ahora se editan discos en formato vinilo de todo tipo. Además, valen un ojo de la cara... si es que todos los vicios son caros.  
(Sésame: Vale, también tengo un tocadisos en casa y una nada despreciable colección de vinilos, la mayoría heredados)

La camiseta ideal para Sésame, en zazzle

5. Auriculares enormes: Nos hemos pasado años haciendo que los auriculares y todo aquello que tenía que ver con la tecnología se hiciera más y más pequeño y ahora, resulta que nos encanta llevar en la cabeza unos trastos enooooormes. 
(Sésame: No, de estos no tengo)


C: Sésame, comparto contingo algunas cosas. Tengo 4 cámaras lomográficas, alguna otra analógica perdida por ahí, no tengo iPhone (ya me gustaría a mi) pero sí iPod, me paso el día enganchada a las redes sociales (no te olvides de ellas, querida, que sin ellas no hay modernez tecnológica posible), y estoy totalmente de acuerdo contigo que suenan mil veces mejor los vinilos que los mp3.

Pero no me atrevería a etiquetarme a mi misma como moderna tecnológica. Tengo una relación amor-odio muy importante con la tecnología... No soy (o no quiero ser, puesto que la sociedad consumista y la modernez me tira a ello) tecnócrata. Siempre con la última tecnología bajo el brazo, porque sí. Simplemente porque se queda desfasado lo que tienes, aunque funcione perfectamente. Cada vez queremos más y más y más y más... y eso es totalmente insostenible ambiental (¿dónde te crees que van a parar tus antiguos gadgets?) y socialmente. ¿Tiene sentido que saquen un móvil con una cámara de 40 megapíxeles? ¿Van a hacer una foto para empapelar un edificio entero o qué?

S: Ahí te doy toooda la razón. Seamos sostenibles, que para ser moderno también hace falta tener un punto concienciado ;)



C: Ya sabes lo que dicen las madres: todo vuelve. Y como las madres son muy sabias (si eres adolescente, no te asustes al leer esto... eso lo vas aprendiendo con los años).

S: Quinceañeras, quinceañeros, llegará un día en que os veréis diciendo frases de madre, tipo "¿Y si todos se tiran de un barranco tu también?" y sí, ese será el día en que os daréis cuenta que os hacéis mayores y que el resto de quinceañeros supermodernos del Primavera Sound os mira mal.

C: Lo de la fotografía analógica es un mundo a parte. Vengo de una familia de fotógrafos y he crecido entre montones fotografías, diapositivas, carretes y cámaras antiguas. Siempre me ha apasionado la fotografía y de adolescente ya iba con una reflex viejísima colgada del cuello allá donde fuera. Como mi afición me salía por un ojo de la cara, a la que pude me compré una cámara digital (1,2 megapíxeles, allá por el 2002). Luego llegaron sus sucesoras, cada vez con mejor resolución y mejores ópticas, más zoom, etc. ¡Qué bien, podía hacer cieeeeentos de fotos! Pero pronto dejó de entusiasmarme la idea del click click click clik click click. Porque la fotografía digital es mucho menos reflexionada. Hacemos mil fotos y luego ya decidiremos con cual nos quedamos. Y nos quedamos con todas. O con muchas.
Y gran parte de la gracia de la fotografía es el proceso, el tiempo pre-veolafoto. Pensar el sitio, elegir el carrete en función de la luz, buscar un buen encuadre, esperar el momento perfecto para disparar. Y esperar para ver el resultado. La impaciencia que te come por dentro mientras el dependiente de la tienda de fotos busca tus copias y los nervios al abrir el sobre. Ahora no. Todo es instantáneo.

S: Veo que un post de fotografía y nuestros fotógrafos favoritos se está cociendo en el horno, no?
No, si por más que nos empeñamos a demostrar que no somos modernas, más nos acercamos a la irrefutable verdad verdadera... Amiga mía, tenemos que rendirnos a la evidencia más evidente. Lo que más nos gusta de las tecnologías modernas es Internet, para distraernos, encontrar cosas nuevas, informarnos, y lo que más les gusta a los modernos, ¡Tener un blog!





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