17 abr. 2012

Generación ochentera ¡Uníos! Vol II. Jugar en los ochenta

Cannelle: Yo es que no sé cómo todavía estamos vivos todos los nacidos en los ochenta.
Sésame: ¡Uy sí! lo insalubre que era la vida allá por los ochentas...
C: Más bien me refería a lo peligrosa que era.
S: Ah si... eso también. Yo me pasé más tiempo en los ochenta con escayola en alguna extremidad que sin ella (y esto sos lo juro que no es mentira).
C: ¿Eras tipo Rambo?
S: Yo más quería ser tipo equipo A, si consigue encontrarlos, tal vez pueda contratarlos tatachaaaaan cha cha chaaaaan...
C: Bueno, hablas con una que se ha roto cada dedo de la mano entre 5 y 10 veces, entre otras lesiones. Te recuerdo que soy de pueblo y que odiaba los vestidos. Pero de lo que quería hablar es de lo peligroso que era jugar en los ochenta, ¿empezamos?
S: Venga va, que hoy estoy on fire para pensar paridas. Además, lo bueno que tiene hablar de estas cosas ochenteras es que no había mucha variedad y todos teníamos lo mismo, así que todo el mundo va a comprender estos sentimentos...

- El tragabolas: A ver, que las dos creemos que el hipopótamo rojo estaba trucado. El muy gordaco era el que más tragaba siempre. Señores de Mattel, si hay un truco para que los otros hipopótamos traguen al ritmo del rojo, ¡háganlo público de una vez! Y diréis, este juego no era peligroso... ¡Mentira! Pero si ahora les pondrían muñequeras a los niños para jugar, si te rompías la muñeca y la palma de la mano de darle a los jodíos hipopótamos...



- La bici BH: Por favor, todos los que lean este post y hayan tenido una bh que amablemente posteen un YOTAMBIENTUVEUNABH, venga chicos, no es difícil y así compartiremos momentos bicicleteros únicos.

Igualita igualita que la de Sésame. La de Cannelle era roja.
C: Siempre había querido tener una bici como esta. Había un niño en el pueblo que la tenía y era lo más.

- La pelota loca: el juguete que todos los niños y niñas nacidos en los ochenta hemos querido tener en algún momento de nuestras vidas y que pocos han tenido porque la mayoría de las familias lo consideraban un invento del diablo. Normal. Eso pegaba unos botes difíciles de controlar. Salto para allí y pum, de cabeza a la pared. Salto para allá y pam, escaleras para abajo y ostia que te crío. 
Sésame: Yo ya lo dije en otro post, que mi abuela me decía "Cómo te hagas daño, te pego", ya no me metía con estos inventos, porque sabía que iba a pillar fijo. 



- Pin y Pon vs Playmobil: Los ochenta fueron la década de los muñecos monoexpresivos, sin articulaciones, de pelo en forma de casco y pequeños (ahora los llamarían minimalistas). Hablamos de Pin y Pon, y en su versión más evolucionada y menos ñoña, de los clicks de Playmobil. Serían feos, pero daban pie a que soltáramos al máximo nuestra imaginación. Vaya montajes teníamos más de uno y de una. El novio de Cannelle incluso les había montado un sistema monetario a sus Playmobils con bolitas de plastelina. 
Sésame: No me digas... joer estos economistas, si que empezaban pronto. 


- Nancy: la prima fea y rolliza de Barbie. Según Famosa, Nancy es la muñeca más bonita. ¡Y una mierda! Tenían la cabeza desproporcionadamente grande, frontón, cara de mayor y cuerpo de niña. Y no hablemos del nivel de horterismo de sus vestidos. 
Sésame: es que en mi casa siempre hemos sido un poco outsiders, y yo no tuve ni Nancys ni Barbies. Yo era más de Barriguitas 


- Blandiblub: ¿quien no ha tenido entre sus manos esa masa viscosa? Y poner algo así en las manos de un niño es peligroso, si o sí. Cannelle tenía el techo de la habitación pintado con un cielo con nubes hasta que a su hermano se le ocurrió que sería divertido lanzar bolas azules y rosas de blandiblub al techo y ver como caían (si caían). 
La frase de madre era "¡A la pared no! que se quedan las marcas", pues ¿dónde querían que las pegásemos?


Algo similar pasaba con la mano loca. Qué divertido era aquello... y cuantas veces se había quedado pegada donde no tocaba. Ah, y por el camino, entre la tiro aquí y la tiro allí, todas esas cosas pegajosas que nos gustaban tanto iban recogiendo polvo, arena, pelusilla, y demás cosas de las que las madres de hoy en día se escandalizarían. 


- Operación: Ese hombre asexuado, con cara de pánico al que le retirabas huesos uno por uno. Lo que llegó a triunfar la mierdecita de juego unas navidades.  A ver, que el jueguecito de marras tampoco era la bomba, pero era lo que había. 



- Los juegos de calle: ¿Quién no ha jugado al escondite, al pilla-pilla o a canicas en el patio del colegio? Pero vamos a centrarnos en el boom ochentero de la peonza. Era un juego de niños pero también una forma de intimidación del chulo de turno, que llegaba con su pedazo de madera pintado con rotuladores (solo los pringaos llevaban la peonza sin pintar), la lanzaba con fuerza encima de la tuya, que terminaba dando tumbos en la otra punta, y la recogía con la cuerda haciendo cabriolas. Y tú quedabas como un idiota. 

Arma de bulling ochentera.

Entre armas de bulling, no llevar casco y la ingesta de plastilina y de cualquier cosa que encontrábamos... seguimos diciendo que no es posible que hayamos llegado tan lejos. 
Sésame: Si, además, los noventa tampoco fueron mucho mejores, yo creo que podríamos analizar nuestra adolescencia en otro momento, ¿no Cannelle?
Cannelle: ¡A por los noventa!

5 comentarios:

  1. ohh!!!me encanta este post!!!yo he jugado atodo lo mencionado..jejejeje y tenía una bici como la de Sésame...kiero más post así!!muakks

    ResponderEliminar
  2. #YOTAMBIENTUVEUNABH trending topic del día, vamos vamos que nos vamos!

    ResponderEliminar
  3. #YOTAMBIENTUVEUNABH lo que me he reído leyéndoos... y ¡qué nostalgia!

    ResponderEliminar
  4. #YOTAMBIENTUVEUNABH chicas... preparad la memoria porque mañana, habrá más y esperemos que mejor!

    Viva las BH!!!!

    ResponderEliminar