6 jun. 2012

Cambio de armario, o ¿cuántos trapitos inútiles tienes?

Sésame: Ha llegado el odiado momento de esta época del año
Cannelle: ¿No te gusta la primavera?
Sésame: Si que me gusta la primavera (aunque creo que ya está dejando de existir, que pasamos del frío frío invierno al más caluroso de los veranos con dos semanas de diferencia), pero el odiado momento al que me refería es cuando tienes que hacer el maldito, odioso y traumático CAMBIO DE ARMARIO. Eso también es un fenómeno paranormal hogareño

Cannelle: ¡Noooooooooooooooooooooo!

Sì señoras y señoritas, el odiado cambio de armario. Ese en el que cambias la ropa de invierno a la de verano o viceversa, ese que todas odiamos porque nos enfrentamos a nuestros miedos más viscerales, los más profundos, aquellos que sólo salen a pasear de esa forma cruenta dos veces al año. 

Primero llega el desorden
Perchas, pantalones de pana, las botas de invierno, los calcetines gordos... Pero... ¿cómo hice el año pasado para que todos estos jerseis y camisas de manga larga cupieran en esta caja? ¿Cómo guardo ahora todo esto? ¿Qué tengo que tirar y qué guardo? Y es que señoritas, muchas veces parece que  tengamos un apego mayor a unos tejanos que a algunos de nuestros amigos.


Esas son las eternas preguntas que nos llevan a otras:
- ¿Tanto he comprado?
- ¿Todo esto me lo voy a volver a poner?
- ¿Pero cómo me compré esta falda? Si es que ahora que la miro bien es horrorosa...

Y tras plantearnos esos dilemas, pensar y pensar mientras doblamos ropa, llegamos a las conclusiones finales
- Tengo que dejar de comprar al tuntún y abandonar la fase consumista. 
- Tanto guardar, para luego nunca volver a ponerte algunas cosas, hay que tirar/dar/vender por ebay o algo.
- Las camisetas agujereadas que han pasado de camisetas a pijamas... deberían morir algún día  (aunque sean de la primera vez que fuiste a Port Aventura, sabemos que te hace ilusión recordar tu primer viaje en el Dragon Khan, pero... es que era blanca y ahora ya es gris marengo). 

Probarse la ropa del año anterior
Anda, mira, qué pantalones más chulos, no recordaba tenerlos... Si, sabemos que os da miedo seguir leyendo porque así empiezan algunos momentos de pánico escenico pre-veraniles.

No, si los pantalones siguen siendo majísimos, un color precioso (te los compraste porque no eran de un color de moda y sabías que te los ibas  a volver a poner), un corte ideal, y recuerdas que te quedaban de vicio. Entonces te los pruebas y llega el momentus horribilis, el año pasado te quedaban divinos pero este año ¡ni siquiera cierra la cremallera!



Entonces los pantalones no nos parecen tan chulos y tenemos ganas de tirarlos a la basura o esconderlos en el fondo del armario para no verlos nunca más... hasta el año siguiente.


¿Dónde está mi camiseta favorita?
Yo tenía una camiseta muy chula. Si hombre... aquella blanca con un dibujo... si tengo fotos en el teléfono de algún día del verano pasado. A ver, sí, sí, ahí está la foto, ahí está mi camiseta. Pero ¿dónde  está ahora?

En el cambio de armario de verano a invierno y de invierno a verano siempre hay bajas. Y además esas bajas no suelen ser las camisetas de propaganda que usas para dormir. Son bajas importantes.

A partir de ese momento no paras de pensar en lo bien que te quedaba la camiseta blanca, y en que ahora te la podrías poner con tejanos, o con esos pantalones con los que te la ponías siempre, que con aquella falda quedaba de miedo y... La camiseta se convierte en tu peor pesadilla, intentas buscar una similar en las tiendas, pero no hay suerte... al final acabas idealizándola en tu mente y se convierte en ese amor perdido que se mantendrá por siempre en tu cabeza.

Sésame: Yo tuve una vez una chaqueta verde....*
Cannelle: Y yo una camisa...


*Sésame: Lo de la chaqueta verde era verdad, y es curioso que este post estuviera preparado, porque ayer hice el cambio de armario, que ya venía tocando, y he de decir que tenía un vestido verde del año pasado, la mar de majo que no encuentro. CAGÜENLOSMENGUES...














2 comentarios:

  1. ¡Qué bien me viene recordar las sensaciones del domingo...! Llevé esas típicas bolsas para quitar aire y todas mis botas de invierno a casa de mis padres y recoger la ropa de verano... Recordaba que tenía cierto vestido que me ponía un montón ¿dónde demonios lo metí? ¿Y esos pantalones? Me quedaban genial, y ahora no me cierran... ¿y las sandalias rojas? Creo que en todos los cambios de armario regalo tanta ropa que me arrepiento un año más tarde. Buenísima crónica sobre este fenómeno paranormal!

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  2. jajaja, yo sigo guardando una chaquetilla azul que me compré en 1996 en el Camello (OMG!!) y me da cosica tirarla. claro q no me la pongo desde hace 3 tallas pq ahora me queda estilo top ombliguero. no quiero tirar esa prenda con la que me saqué el BUP y el COU, tengo grandes recuerdos...

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